Un carrito de golf parece resistente al agua porque vive fuera y aguanta la lluvia. Pero hay una diferencia grande entre mojarse y recibir un chorro a presión, y unas cuantas averías eléctricas que nos llegan empezaron con una limpieza a fondo.
Lo que no debe recibir agua a presión
La controladora. Es el cerebro del carrito y la pieza más cara del sistema eléctrico. Suele ir bajo el asiento o en la parte trasera, con disipador. El chorro puede meter agua por las juntas.
El solenoide y las conexiones de potencia. Un solenoide con agua dentro empieza a fallar de forma intermitente, que es el peor tipo de avería porque cuesta mucho localizarla.
El conector de carga. Es de lo más delicado. El agua a presión mete humedad entre los pines y a los pocos días aparece la corrosión. En Yamaha son la base hembra y el conector macho, y no son piezas baratas.
Bornes de batería e interruptores. El interruptor de arranque y el micro de marcha atrás tampoco llevan bien el chorro directo.
Cómo limpiarlo entonces
Con manguera a presión normal y esponja, como un coche. Suficiente para todo lo que se ensucia de verdad: carrocería, ruedas y bajos.
Si usas hidrolimpiadora, hazlo solo en ruedas, neumáticos y bajos del chasis, a distancia y nunca apuntando hacia arriba desde debajo del asiento.
Antes de empezar, tapa el conector de carga —vale una bolsa con una goma— y, si vas a fondo, desconecta el pack de baterías.
Después de limpiar
Deja el carrito secar al aire con el asiento levantado, para que ventile el hueco de las baterías. No lo cargues inmediatamente después: espera a que esté seco.
Y aprovecha para dar una pasada de spray de contactos por bornes y conectores. Desplaza la humedad y evita la corrosión que aparece días después.
Lo que sí conviene limpiar a menudo
Los bornes de batería, con cepillo de púas y agua caliente con bicarbonato. El sulfato es la causa número uno de los «no arranca» y de las pérdidas de fuerza.
Y el plato de freno, cuando desmontes por otra cosa: el polvo de ferodo acumulado absorbe humedad y ayuda a que las zapatas se peguen al tambor.
Con eso y el calendario de mantenimiento, un carrito aguanta muchísimos años.

