La mayoría de las baterías que vemos morir no lo hacen rodando: lo hacen aparcadas. Un carrito que pasa de noviembre a marzo en un cobertizo sin que nadie lo toque llega a la temporada siguiente bastante peor de lo que estaba.
Las baterías, lo único verdaderamente urgente
Si el pack es de plomo, guárdalo cargado al completo y dale una carga de mantenimiento cada cuatro o seis semanas. Una batería de plomo se autodescarga sola, y cuando baja del 50% empieza a sulfatarse de forma irreversible. Cuatro meses parada a media carga puede costarte el juego entero.
Si es de litio, justo lo contrario: guárdalo alrededor del 50-60%. El litio envejece más rápido almacenado al 100%, y en cambio aguanta meses sin tocarlo. Si el sitio es muy frío, ten en cuenta que no se debe cargar por debajo de cero grados.
En los dos casos, desconecta el pack si el carrito tiene consumos en reposo (reloj, medidor, alarma). Esos miliamperios acaban vaciándolo.
Los frenos, que es lo que más se agarrota
No dejes echado el freno de estacionamiento. Con humedad, las zapatas se pegan al tambor y en marzo te encuentras la rueda bloqueada, y a veces con el ferodo arrancado. Calza las ruedas y deja el freno suelto.
Los cables también son candidatos: si ya iban duros, cuatro meses de humedad los terminan de agarrotar. Engrasarlos antes de guardar cuesta diez minutos.
Los neumáticos
Infla un poco por encima de lo normal. Se desinflan solos y, si el peso descansa mucho tiempo sobre una rueda medio vacía, coge una deformación plana que luego se nota al rodar.
La humedad, el enemigo silencioso
Los conectores de carga son lo primero que se pica. En Yamaha, la base hembra y el conector macho son piezas que se sustituyen justo por esto. Una bolsa o un tapón sobre el conector evita el problema.
Si el carrito duerme fuera, cúbrelo con una lona que transpire. Un plástico hermético condensa por dentro y es peor que nada.
Antes de volver a usarlo
En marzo, dos comprobaciones antes de salir: que el freno responde con el recorrido de siempre —no la primera cuesta, sino en llano y despacio— y que el volante no ha ganado juego. Con el carrito parado, los casquillos se resecan y es cuando aparecen chirridos que no estaban.
Cinco minutos en noviembre ahorran una avería en marzo. Y si algo no ha sobrevivido al invierno, lo tienes en el catálogo.

