Si tuviéramos que elegir la pieza con mejor relación entre lo que cuesta y lo que arregla, serían los casquillos de dirección. Valen poco más de un euro y son responsables de buena parte de los chirridos, holguras y golpeteos que la gente atribuye a averías mucho más caras.
Qué hacen exactamente
Son los cojinetes de fricción por los que gira la pala de dirección y trabaja la suspensión. Aguantan el peso del carrito mientras giran, y lo hacen sin rodamientos: por eso se desgastan.
Cuando se comen, aparece juego. Ese juego se nota en el volante, hace ruido al pasar baches y —lo importante— acelera el desgaste de las piezas caras de alrededor: rótulas, kingpin y cremallera empiezan a trabajar descentrados.
Cómo saber que están gastados
Tres señales: chirrido al girar el volante con el carrito parado, sobre todo tras días sin usarlo; golpeteo al pasar baches; y juego que no desaparece aunque hayas cambiado las rótulas.
Ese último caso es el más habitual. Alguien cambia rótulas, sigue notando holgura y se plantea la cremallera. Casi siempre eran los casquillos.
Plástico: el original
Es lo que monta Club Car de fábrica. Cumple bien, cuesta muy poco y en un carrito de uso normal —campo de golf, terreno liso— dura años.
Para Precedent, Tempo y Onward van los casquillos ref. 102956201, que también aparecen como 1022874011. Para DS, el 1016346.
Su punto débil es el calor y el uso duro: con temperatura alta y trabajo continuo se deforman antes.
Bronce: para trabajo duro
El casquillo de bronce (ref. 102288201) aguanta bastante más. Admite mejor la carga, no se deforma con el calor y tolera mejor la falta de engrase.
Merece la pena si el carrito trabaja en finca, con terreno irregular, si lleva peso habitualmente o si es un Carryall. También si ya has cambiado los de plástico más de una vez: es señal de que tu uso los castiga.
A cambio, pide engrase de vez en cuando. El bronce trabaja mucho mejor lubricado.
El consejo práctico
Cámbialos siempre que desmontes la zona por otra cosa. Si vas a cambiar un amortiguador o una rótula, ya tienes medio tren delantero abierto: poner casquillos nuevos son cinco minutos más y unos pocos euros.
Y aprovecha para revisar la arandela del kingpin, que trabaja en el mismo conjunto y suele estar igual de cansada.
Todo en dirección.

